Reevaluación del tratamiento, distinto a auditoría prospectiva de prescripción. #PROA #hospital

Se confunde la reevaluación del tratamiento antibiótico a 48 horas con la auditoría que se realiza de la prescripción antibiótica.

A los dos días de instaurar un tratamiento empírico, el mismo clínico que lleva al paciente debe revisar la idoneidad del tratamiento. En este momento el cuadro inicial se ha clarificado y se reciben las primeras informaciones de microbiología sobre microorganismos y antibiograma.

En este momento hay que plantearse:

  • Si realmente el paciente tiene una infección que requiere antibiótico
  • Si es posible administrar un antibiótico con menor espectro que el establecido como tratamiento empírico (desescalar)
  • Si la dosis y la vía de administración son las adecuadas
  • Establecer, en principio, el tiempo en que el paciente va a recibir el tratamiento

Esta revisión es inherente a la exploración y revisión diaria de cada enfermo ingresado por el personal médico y el proceso lógico debe realizarse con todos los enfermos.

La auditoría de prescripción la realiza personal ajeno al diagnóstico y cuidado del paciente. El objetivo fundamental de estas auditorías es la formación en hábitos de prescripción de los facultativos y mejora de esta prescripción. Estas auditorias no deben ir dirigidas solo a tratamientos con antibióticos de amplio espectro, que es la primera tendencia. Deben ir dirigidos a cualquier tratamiento, pues todos los tratamientos contribuyen a la carga antibiótica del hospital y a la aparición de resistencias.

Estas auditorías se realizan a unos pocos tratamientos, escogiendo al azar por todo el hospital, para que la formación abarque a todas las áreas.

Gravedad de la infección por Hepatitis C sólo en una minoría de pacientes

La mayoría de los estudios sobre evolución de la infección por el virus de la Hepatitis C exageran la contribución de las formas más severa de enfermedad hepática, por realizarse en un periodo de tiempo corto y a partir de pacientes que buscan atención médica. Por ello se pueden enfocar los estudios hacia forma evolutivas más rápidas y llegar a deducciones posiblemente no reales. Es una minoría de los individuos infectados por Hepatitis C la que presenta una enfermedad hepática grave que conduce a muerte por Hepatitis C a los 25 o más años.

Analizando artículo ya publicado hace más de 10 años de Hepatology en 2003 [PDF], se deduce que la evolución grave por hepatitis C se produce en una minoría de los infectados.

Se estudió durante 25 años la evolución de dos grupos de enfermos que sufrieron una transfusión sanquinea. Uno de los grupos desarrolló hepatitis aguda no A -no B tras la transfusión.

Entre pacientes con hepatitis aguda no A-no B tras transfusión, el 70 % eran infecciones por Hepatitis C, no se produce mayor mortalidad a largo plazo, 25 años, que en el grupo que no tuvieron hepatitis aguda tras la transfusión.

Y aún más, en el grupo infectado por Hepatitis C, no todas las causas de muerte tuvieron en este periodo un origen hepático. Sólo fue del 4 %.

Entre los que se infectaron por hepatitis C, desarrollaron:

  • hepatitis crónica con viremia en 38 % de los casos
  • viremia sin hepatitis crónica en 39 %
  • anti-HCV sin viremia en 17 %
  • sin marcador residual de hepatitis C en 7 %
  • La pérdida espontánea de RNA-VHC se produce en el 23 % de los casos.

Cuando los tratamiento antivirales frente a la hepatitis C presentaban una tasa de remisión relativamente baja y los efectos secundarios eran tan importantes el tratamiento se planteaba en aquellos casos graves y no había discusión por ningún grupo. Con los nuevos antivirales son necesarios estudios bien diseñados para valorar que grupo de pacientes se beneficia REALMENTE del tratamiento.