Prescripción diferida en infección urinaria

Que si, que no escribo mucho.

Pero han publicado el artículo en JAMA sobre la utilidad de una prescripción diferida de los antibióticos en las infecciones respiratorias. Si no habeis oido de esta publicación es que no estais realmente en la red pues al ser realizado por un grupo español ha sido muy referenciada por muchas páginas como esta, esta, esta y esta.

En el fondo de este problema subyace el problema diagnóstico, si la infección respiratoria es viral o bacteriana; siendo la mayoria de los casos infecciones virales.

Pero no quería hablar del manejo de las infecciones respiratorias, sino del manejo de las infecciones urinarias y la posibilidad también de una prescripción diferida de antibióticos en la infección urinaria no complicada en la mujer.

Esta prescripción diferida se plantea en estudio publicado hace años en BMJ. El estudio se realizó en mujer no embarazada con sospecha de infección del tracto urinario no complicada. Se excluyó a las embarazadas a la sospecha de pielonefritis o si había síntomas sistémicos importante así como náuseas o vómitos.

Se hicieron 5 grupos:

Grupo I: usado cómo control, fue el de antibióticos prescritos inmediatamente.

Grupo 2: antibióticos diferidos.

Grupo 3: antibióticos ofrecido según un baremo de síntomas auto rellenados por el paciente.

Grupo 4: basado en la “tira de orina” administrandose antibióticos si los nitritos o leucocitos son positivos.

Grupo 5: tratamiento antibiótico cuando los resultados del estudio microbiologico están disponibles.

Respecto a la duración media de los síntomas, en el grupo de prescripción inmediata, tomado como control, unos sintomas moderados o peores duraron 3 a 5 días. No hubo una diferencia significativa en la duración de los síntomas, severidad de los síntomas ni la frecuencia de estos entre las distintas estrategias de manejo antibiótico. Hubo solo un retraso en la mejora de los síntomas en aquellas mujeres que retrasaron la toma de antibióticos por 48 horas o más, grupos 3 y 5.

El que estamos ante un problema de diagnóstico lo tenemos que en el grupo en el que se realiza toma de muestra de orina para urocultivo, sólo en el 66% se confirma una infección bacteriana del tracto urinario, independientemente de los síntomas con los que acude a la consulta la mujer. No toda disuria es infección urinaria, y aparte de ETS hay otras causas.

Un hecho llamativo es que el grupo con inmediata prescripción de antibióticos consume más recursos, es decir, acude en mayor porcentaje de nuevo a la consulta médica mientras que el grupo con prescripción diferida vuelve a acudir en menor porcentaje a la consulta.

Las 5 estrategias para el manejo de la infección del tracto urinario en atención primaria alcanzan un control de los síntomas equivalente y no se encuentra ninguna ventaja en el envío rutinario de las muestra de orina al laboratorio para el estudio microbiológico.

La reducción en el consumo de antibióticos fue modesta, bueno de un torno al 20 y 25% en todos los grupos excepto en el Grupo 3. Esta reducción es muy útil desde el punto de vista de Salud Pública para contener las resistencias. Este es el mayor punto de interés hoy día, ya que se reduce de manera relativamente rápida el arsenal antibiótico, y es necesrio enlentecer la aparición de resistencias por el menor uso posible de antibióticos.

Desde luego en la infección urinaria no se alcanza la reducción del consumo de antibióticos tan alta como se alcanza en la infección del tracto respiratorio. Es una obviedad decir que la mayoría de las infecciones urinarias son bacteriana mientras que la mayoría de las infecciones respiratorias son de origen vírico y por tanto mayor proporción de infecciones serán susceptibles de tratamiento antibióticos en el tracto urinario que en el tracto respiratorio.

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